Xi Jinping reivindica a China como 'constructora de paz' y declara la reunificación con Taiwán 'tarea histórica' del PCCh en el 105.° aniversario del partido
El 1 de julio de 2026, China celebró en el Gran Palacio del Pueblo de Pekín el 105.° aniversario de la fundación del Partido Comunista de China (PCCh). Xi Jinping otorgó la Medalla 1 de Julio —la máxima distinción del partido— y pronunció el discurso central del acto, articulado en torno a cuatro ejes: China como 'constructora de paz' y 'defensora del orden internacional', la reunificación con Taiwán como 'tarea histórica', la depuración interna del partido frente a los 'virus' de la corrupción, y la modernización socialista como misión del XV Plan Quinquenal 2026-2030. El acto se celebró en un contexto de máxima centralización del poder en Xi y de creciente tensión geopolítica con Occidente, marcada por los aranceles, la guerra tecnológica y la presión sobre el Estrecho de Taiwán.
El 1 de julio de 1921, un puñado de delegados se reunía clandestinamente en Shanghái para fundar el Partido Comunista de China. Ciento cinco años después, el partido que surgió de ese encuentro clandestino gobierna el país más poblado del mundo, tiene 98 millones de miembros, y su secretario general —Xi Jinping— concentra más poder personal que ningún líder chino desde Mao Zedong. El discurso que Xi pronunció este miércoles en el Gran Palacio del Pueblo de Pekín ante los dirigentes del Estado y del partido, los condecorados con la Medalla 1 de Julio y los cuadros de todo el país, no era solo un acto de conmemoración histórica: era una declaración de posición frente al mundo en un momento de aceleración geopolítica. Cuatro ejes articularon su mensaje: la imagen internacional de China, el Estrecho de Taiwán, la disciplina interna y la modernización. Cada uno refleja tanto la fortaleza del partido como las tensiones que este enfrenta.
El acto: protocolo, protagonistas y escenografía del poder
El acto conmemorativo del 105.° aniversario del PCCh comenzó a las 10:00 horas en el Gran Palacio del Pueblo de Pekín, transmitido en directo por China Media Group, Xinhua, CCTV y las principales plataformas de medios del país. Xi Jinping presidió la ceremonia en su triple condición de secretario general del Comité Central del PCCh, presidente de la República Popular China y presidente de la Comisión Militar Central —la acumulación de los tres cargos que desde 2018 concentra sin limitación de mandatos—. Junto a él, en el presidio, los siete miembros del Comité Permanente del Buró Político: el primer ministro Li Qiang, Zhao Leji, Wang Huning, Cai Qi, Ding Xuexiang, Li Xi y Han Zheng. Los mismos siete dirigentes que la víspera —el 29 de junio— habían asistido al concierto conmemorativo titulado "Poner al Pueblo Primero", en el que unos 3.000 asistentes corearon al final del espectáculo la canción revolucionaria "Sin el Partido Comunista, No Habría Nueva China". La escenografía de ambas jornadas —el concierto del 29 y el acto del 1 de julio— sigue el patrón de los grandes hitos de partido: grandiosidad visual, unanimidad protocolar y un mensaje político central entregado como síntesis de las tensiones del momento.
Eje 1: China como 'constructora de paz' y 'defensora del orden internacional'
El primer eje del discurso de Xi fue el posicionamiento global de China. El presidente afirmó que el PCCh "siempre se ha situado del lado correcto de la historia y del progreso de la civilización humana" y reivindicó a China como "constructora de la paz mundial", "contribuidora al desarrollo global" y "defensora del orden internacional". Sostuvo que "la modernización china ha ampliado las vías de desarrollo para los países del Sur Global", en una formulación que coloca el modelo chino de desarrollo como alternativa legítima —y exportable— al modelo occidental. El mensaje no es nuevo en sus elementos, pero sí significativo en su énfasis en este contexto: Xi pronunció este discurso en medio de una guerra comercial con Washington, tensiones persistentes con la Unión Europea por los aranceles a los vehículos eléctricos chinos, y el proceso de reorganización de las cadenas de valor globales que la rivalidad sino-estadounidense está acelerando. Reclamarse "defensora del orden internacional" en un momento en que el propio orden internacional —bajo el impacto del segundo mandato de Trump— está siendo cuestionado desde Washington es un movimiento diplomático deliberado: Pekín se postula como el custodio de las instituciones multilaterales y las normas internacionales que Occidente está erosionando.
La referencia al Sur Global tiene también una dimensión estratégica concreta: en los últimos años, China ha ampliado su presencia en África, Asia Central y América Latina a través de la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI), los mecanismos de cooperación Sur-Sur y los préstamos de infraestructura. Para Pekín, la narrativa del Sur Global no es solo una declaración de principios: es la base de una coalición de Estados que en los foros multilaterales —Naciones Unidas, G20, OMC— puede contrarrestar las críticas coordinadas de los países occidentales. Xi consolidó esa narrativa en el discurso del 1 de julio, presentando la modernización china no como un camino nacional sino como un modelo para todos los países que buscan desarrollo sin condicionamientos políticos externos.
"El Partido Comunista de China siempre se ha situado del lado correcto de la historia y del progreso de la civilización humana. La modernización china ha ampliado las vías de desarrollo para los países del Sur Global."
Xi Jinping — discurso por el 105.° aniversario del PCCh · Gran Palacio del Pueblo, Pekín · 1 de julio de 2026. Reproducido por la agencia oficial Xinhua y recogido por EFE, Al Jazeera y China Daily.Eje 2: Taiwán, 'tarea histórica' e 'inquebrantable compromiso'
El segundo eje del discurso —y el de mayor carga geopolítica— fue Taiwán. Xi reafirmó que "resolver la cuestión de Taiwán" y lograr la "reunificación completa de China" constituye una "tarea histórica" y un "compromiso inquebrantable" del PCCh. Pidió implementar la estrategia del partido para resolver la cuestión taiwanesa en la "nueva era", adherirse al "principio de una China" y al "Consenso de 1992", y unirse con la "gran mayoría de los compatriotas taiwaneses". Al mismo tiempo, instó a "suprimir firmemente" las "fuerzas separatistas que abogan por la independencia de Taiwán" y a oponerse a la "injerencia exterior" —en referencia velada a Estados Unidos— para "avanzar decididamente en la gran causa de la reunificación nacional". Estas formulaciones son las mismas que Xi utiliza sistemáticamente en todos los discursos de partido de alto nivel desde 2021, pero cobran una capa adicional de complejidad en el contexto de 2026.
En los meses previos a la conmemoración, el discurso chino sobre Taiwán ha mostrado signos de modulación táctica. En abril de 2026, Xi se reunió en Pekín con Cheng Li-wun, líder del Kuomintang (KMT), el principal partido opositor taiwanés, y en ese encuentro el énfasis recayó en el "desarrollo pacífico" de las relaciones y en la "oposición a la independencia" más que en la "reunificación" —una distinción que los analistas de política exterior interpretaron como un intento de apelar a los sectores moderados de Taiwán sin comprometerse con plazos ni con el uso de la fuerza—. La revista Política Exterior señaló en mayo de 2026 que "el énfasis ya no recae exclusivamente en la 'reunificación', sino en la oposición a la independencia taiwanesa, una formulación diseñada para sonar menos coercitiva y más atractiva para sectores moderados tanto en Taiwán como en el exterior". Sin embargo, el discurso del 1 de julio recuperó el lenguaje de la "tarea histórica" y el "compromiso inquebrantable", que es el registro estándar de los grandes discursos de partido —menos flexible, más orientado a la audiencia interna—. La doble lógica es característica de la política exterior china respecto a Taiwán: mensajes diferenciados según el auditorio, pero una línea de fondo que nunca abandona la reivindicación de la reunificación como objetivo irrenunciable.
"Resolver la cuestión de Taiwán y lograr la reunificación completa de China es una tarea histórica y un compromiso inquebrantable del Partido Comunista de China. Debemos suprimir firmemente las fuerzas separatistas que abogan por la independencia de Taiwán y oponernos a la injerencia exterior."
Xi Jinping — discurso por el 105.° aniversario del PCCh · Gran Palacio del Pueblo, Pekín · 1 de julio de 2026. Xinhua / Anadolu Agency / EFE / Al Jazeera.Eje 3: depuración interna y la metáfora de los 'virus'
El tercer eje del discurso fue el de la disciplina y la pureza internas del partido. Xi pidió "limpiar todos los virus que erosionen su organismo sano" y garantizar que el PCCh "nunca cambie de naturaleza ni de color". La metáfora biológica —el partido como cuerpo que debe ser purificado de agentes patógenos— es nueva en la formulación explícita, aunque el concepto lleva años presente en la retórica anticorrupción de Xi. El mensaje llega en un contexto en que la campaña anticorrupción lanzada por Xi en 2012 ha alcanzado en los últimos tiempos a figuras de primera línea: altos mandos del Ejército Popular de Liberación (EPL) —incluyendo ex ministros de Defensa y ex jefes del Estado Mayor—, ejecutivos de empresas estatales y cuadros provinciales de alto rango. En 2025 y en los primeros meses de 2026, las purgas continuaron afectando al aparato militar de forma notable, con varios generales investigados o destituidos en el contexto de una reestructuración de la Fuerza de Apoyo Estratégico. La llamada a la pureza del partido no es, por tanto, retórica vacía: es la justificación ideológica de un proceso de selección y control que Xi usa para consolidar su autoridad sobre las fuerzas armadas y las estructuras civiles del Estado.
La frase "nunca cambie de naturaleza ni de color" tiene también una dimensión anticapitalista y antiliberal que va dirigida a los sectores del partido que podrían verse tentados por modelos de gobernanza más pluralistas o por el ablandamiento de la línea ideológica. Xi se ha esforzado sistemáticamente por reforzar la educación ideológica en el partido, en las universidades y en los medios de comunicación. La publicación, en el contexto de la conmemoración del 105.° aniversario, de una nueva edición de las Obras Escogidas de Xi Jinping sobre la Construcción del Partido es parte del mismo proceso: la cristalización del pensamiento de Xi como doctrina vinculante para los 98 millones de miembros del PCCh.
Eje 4: modernización socialista y el XV Plan Quinquenal
El cuarto eje del discurso fue la modernización. Xi reivindicó los logros del XIV Plan Quinquenal (2021-2025) —cuyo año de cierre fue 2025— y presentó el XV Plan Quinquenal (2026-2030), aprobado por la Asamblea Nacional Popular en marzo de 2026, como la hoja de ruta para la próxima fase del "rejuvenecimiento nacional chino". El primer ministro Li Qiang había fijado en la apertura de la ANP el objetivo de crecimiento del PIB para 2026 en el "4,5% o 5%", una rebaja modesta respecto a los años anteriores que refleja tanto los desafíos internos del modelo económico chino —desaceleración, deflación, crisis inmobiliaria, caída de la natalidad— como el entorno externo adverso marcado por los aranceles de la administración Trump y la fragmentación de las cadenas de valor globales. El XV Plan establece como prioridades la autosuficiencia tecnológica —en semiconductores, inteligencia artificial, manufactura avanzada—, el impulso al consumo interno, la transición energética y la consolidación del modelo de "nuevas fuerzas productivas de calidad", la fórmula oficial que Xi usa para describir la economía de alta tecnología que quiere construir.
El contexto: un partido en la cima y bajo presión simultáneamente
| Dimensión | Fortalezas del PCCh en 2026 | Tensiones y desafíos |
|---|---|---|
| Poder interno | Xi concentra los tres cargos sin límite de mandatos · Comité Permanente unificado · campaña anticorrupción elimina rivales | Purgas militares continuas (2025-2026) sugieren deslealtades en el EPL · tensiones en la gestión económica con el primer ministro |
| Economía | PIB 2025 cumplió objetivos del XIV Plan · exportaciones récord de VE, paneles solares, baterías · avances en IA (DeepSeek, Huawei HiSilicon) | Objetivo 2026 rebajado a 4,5-5% · deflación persistente · crisis sector inmobiliario · caída de la natalidad · deuda local elevada |
| Taiwán | Presión militar sistemática · diálogo con KMT como canal paralelo · ninguna señal de movimiento independentista en Taipéi | Lai Ching-te mantiene línea de defensa activa · EEUU: ventas de armas a Taiwán continúan · advertencias del Congreso estadounidense |
| Posición global | "Constructora de paz" en la narrativa · mediaciones en Ucrania, Oriente Medio · liderazgo del Sur Global · Franja y Ruta activa | Aranceles EEUU-China persistentes · sanciones tecnológicas · tensiones con UE por VE · cuestionamiento del modelo BRI en algunos receptores |
| Identidad del partido | Nueva edición Obras Escogidas de Xi · educación ideológica reforzada · "pensamiento Xi" como doctrina vinculante para 98 M de miembros | Jóvenes: desengaño creciente documentado por sociólogos · desempleo juvenil estructuralmente elevado · frustración con promesas de bienestar |
La conmemoración del 105.° aniversario del PCCh se produce en un momento en que el partido puede presentar logros objetivos —China es la segunda economía del mundo, ha sacado a cientos de millones de personas de la pobreza, avanza en tecnología con un ritmo sin precedentes— y en que simultáneamente enfrenta algunas de sus tensiones internas más complejas de las últimas décadas. La centralización de poder en Xi eliminó la pluralidad intrapartido que era la garantía de estabilidad del sistema post-Deng, pero también concentró en una sola persona la responsabilidad sobre los errores de gestión económica, la presión demográfica y el aislamiento diplomático. El discurso del 1 de julio de 2026 no reconoció ninguna de esas tensiones de forma directa —no era ese su propósito—, pero las cuatro líneas de mensaje que Xi eligió enfatizar revelan exactamente dónde están: en la imagen exterior, en Taiwán, en la cohesión interna y en la capacidad de generar prosperidad.
- La era Mao (1921–1976): fundación, Larga Marcha, guerra contra Japón, guerra civil, toma del poder en 1949, República Popular China, industrialización forzada, Gran Salto Adelante, Revolución Cultural. El PCCh como instrumento de la revolución y la construcción del Estado-nación.
- La era Deng (1978–1997): reforma y apertura, "un país, dos sistemas", economía socialista de mercado, crecimiento exponencial, inserción en el comercio global. El PCCh como motor del desarrollo económico con pluralidad interna controlada y liderazgo colectivo.
- La era Xi (2012–presente): "nueva era", centralización del poder, campaña anticorrupción, "rejuvenecimiento nacional", tecnología como vector de soberanía, política exterior asertiva, Iniciativa de la Franja y la Ruta, confrontación geopolítica con EEUU. El PCCh como instrumento de la potencia mundial y la modernización socialista a mediados del siglo XXI. Xi acumula más poder que cualquier líder desde Mao y ha eliminado el límite de mandatos presidenciales establecido por Deng.