Los océanos cerraron junio de 2026 con las temperaturas más altas jamás registradas para esta época del año: doce años de récords ininterrumpidos y El Niño como acelerador
El 21 de junio de 2026 los dos servicios de Copernicus —el Servicio de Cambio Climático (C3S) y el Servicio de Vigilancia Marina (CMEMS)— confirmaron de forma independiente que las temperaturas de la superficie del mar global superaron los máximos históricos para esa fecha: 20,86 °C (C3S) y 21,0 °C (CMEMS), por encima de los 20,83 °C registrados en 2023 y 2024. El Mediterráneo occidental alcanzó anomalías de hasta 6 °C sobre su promedio histórico, con temperaturas en Baleares propias del Caribe. Junio de 2026 es así el junio más cálido jamás observado en los océanos desde que existen mediciones satelitales sistemáticas, iniciadas en 1982. Son ya doce los años consecutivos en que la temperatura media del océano global supera los valores normales para cada fecha. El récord se produce mientras la NOAA declara oficialmente el inicio del fenómeno de El Niño el 11 de junio de 2026, con modelos que proyectan con un 63% de probabilidad un episodio "muy fuerte" comparable a los históricos de 1982-83, 1997-98 y 2015-16, y mientras los científicos advierten de que 2027 podría convertirse en el año más caluroso de la historia de la humanidad.
Hay una fecha precisa en la que junio de 2026 se convirtió en el junio oceánico más caluroso de la historia: el 21 de junio de 2026. Ese día, los datos diarios del Servicio de Cambio Climático de Copernicus marcaron 20,86 °C para la temperatura media de la superficie del mar global (excluyendo los polos), por encima de los 20,83 °C que 2023 y 2024 habían registrado como máximo conjunto para esa fecha. El Servicio de Vigilancia Marina de Copernicus, que utiliza una metodología de medición distinta, indicó simultáneamente 21,0 °C para el mismo día, superando en 0,1 °C los récords previos de 2023 y 2024. Dos sistemas independientes, dos confirmaciones del mismo hecho. Al cierre de junio, ese calentamiento se había propagado hacia el Mediterráneo, el mar de Cantabria, el Pacífico tropical y múltiples cuencas oceánicas. Lo que estamos viendo en los océanos en el verano de 2026 no es una anomalía puntual: es la acumulación de doce años de calentamiento ininterrumpido, amplificada ahora por el inicio oficial del fenómeno de El Niño.
Los números del récord: lo que dicen Copernicus, CMEMS y AEMET
Los datos de la red de boyas de Puertos del Estado confirman con mediciones puntuales lo que los satélites capturan como promedio global. La boya de Dragonera (Baleares) registró el 30 de junio de 2026 una temperatura de 30,55 °C —récord histórico para el mes de junio—. Ese mismo instrumento ostenta también el récord absoluto de temperatura del agua del mar en España, con 31,87 °C anotados en agosto de 2024. La boya de Tarragona marcó 28,8 °C el 29 de junio, y la de Barcelona alcanzó 27,6 °C el 30 de junio; ambas, récords históricos para junio en sus respectivas series. En el Cantábrico, la boya de Pasaia (San Sebastián) llegó a 26,2 °C el 30 de junio, y la de Bilbao-Vizcaya a 23,93 °C —también récords para el mes—. Estos datos son coherentes con la ola de calor terrestre sin precedentes en junio de 2026 que afectó a toda Europa: las temperaturas del mar no son un fenómeno aislado sino la contraparte oceánica del mismo proceso atmosférico, realimentándolo y potenciándolo.
El Servicio Copernicus de observación del espacio europeo, usando datos del Servicio de Vigilancia Marina de Copernicus (CMEMS) para el 29 de junio de 2026, mostró en una visualización que las anomalías de temperatura de la superficie del mar más extremas se concentraban en los tonos rojo y rojo oscuro del mapa, con valores máximos de aproximadamente 6 °C sobre el promedio a largo plazo en el Mediterráneo occidental —especialmente en el golfo de León, en las costas del sur de Francia— y en los mares de Liguria y Tirreno. Las anomalías también aumentaron de forma notable en el mar del Norte meridional y en el Báltico en comparación con finales de mayo de 2026. La científica Mélanie Juza, responsable de sistemas de observación oceánica del SOCIB (Illes Balears), señaló que el mes de mayo de 2026 había sido el más cálido registrado en la superficie del mar desde que existen mediciones satelitales (1982), y que en algunas zonas del Mar Balear la temperatura superficial aumentó cerca de seis grados en menos de quince días, "más del doble de lo habitual para esta época del año".
"Los datos diarios del Servicio de Cambio Climático de Copernicus superaron los niveles de 2024 el 21 de junio, con 20,86 °C, por encima de los 20,83 °C de 2023 y 2024. Los del Servicio de Vigilancia Marina de Copernicus indican temperaturas de 21,0 °C el 21 de junio, superando los récords de 2023 y 2024 en 0,1 °C. Este calentamiento sin precedentes se relaciona con el inicio de El Niño (anunciado por la OMM y declarado por la NOAA el 11 de junio) y con las temperaturas récord de la superficie del mar en el Pacífico norte; se prevén consecuencias para los patrones meteorológicos, el clima global y los ecosistemas marinos. Son ya doce los años consecutivos en los que la temperatura media del océano supera los valores normales para estas fechas."
Science Media Centre España — síntesis de datos de dos servicios Copernicus · "Temperaturas récord en la superficie del mar para esta época del año" · 30 de junio de 2026. También confirmado por La Vanguardia / AEMET / Puertos del Estado.El contexto de la serie: cada mes de 2026 ha sido el segundo o tercer más cálido de la historia
Lo que ocurre en los océanos en junio de 2026 no surge de la nada: es el resultado de una serie de meses consecutivos en los que las temperaturas oceánicas han permanecido en niveles históricamente elevados. Los datos del Copernicus C3S —implementado por el Centro Europeo de Predicción Meteorológica a Plazo Medio (ECMWF)— muestran una progresión que define el contexto: enero de 2026 fue el quinto enero más cálido de la historia para los océanos, con una SST media de 20,68 °C (0,37 °C sobre el promedio 1991-2020). Febrero fue el segundo más cálido (o el primero en algunas métricas), con 20,88 °C (0,41 °C sobre la media). Marzo fue el segundo más cálido, con 20,97 °C (0,44 °C sobre la media). Abril fue el segundo más cálido para los océanos, con 21,00 °C (solo superado por abril 2024, con 21,04 °C). Mayo fue el segundo más cálido, con 20,90 °C (solo superado por mayo 2024, con 20,93 °C). Y junio fue el primero: el más cálido jamás registrado. La secuencia es inequívoca: los océanos de 2026 están acumulando calor a un ritmo sin precedentes, con la sola excepción de 2024 —el año más cálido de la historia— como referencia de comparación cercana.
| Mes 2026 | SST global (60°S-60°N) | Anomalía s/ media 1991-2020 | Rango histórico | Fuente |
|---|---|---|---|---|
| Enero 2026 | 20,68 °C | +0,37 °C | 5.° más cálido de enero | Copernicus C3S |
| Febrero 2026 | 20,88 °C | +0,41 °C | 2.° más cálido de febrero (empate) | Copernicus C3S |
| Marzo 2026 | 20,97 °C | +0,44 °C | 2.° más cálido de marzo | Copernicus C3S |
| Abril 2026 | 21,00 °C | +0,46 °C | 2.° más cálido de abril (tras 21,04 °C en 2024) | Copernicus C3S |
| Mayo 2026 | 20,90 °C | +0,43 °C | 2.° más cálido de mayo (tras 20,93 °C en 2024) | Copernicus C3S |
| Junio 2026 (pico diario) | 20,86 °C (21 jun.) | Supera 20,83 °C (2023 y 2024) | 🔴 1.° más cálido de junio · récord histórico | Copernicus C3S + CMEMS |
El Niño 2026: declarado en junio, con proyección de episodio "muy fuerte"
El récord oceánico de junio de 2026 no puede entenderse sin la segunda variable en juego: el inicio oficial del fenómeno de El Niño. La NOAA (Agencia Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos) declaró oficialmente las condiciones de El Niño en el Pacífico ecuatorial el 11 de junio de 2026. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) había ya anunciado el 1 de junio de 2026 una probabilidad del 80% de que El Niño se consolidara entre junio y agosto, que ascendía al 90% si la ventana temporal se extendía hasta noviembre. La señal física es clara: durante la primavera de 2026, los científicos detectaron una enorme reserva de agua excepcionalmente cálida bajo la superficie del Pacífico tropical, y en la superficie del mar del Pacífico central y tropical las temperaturas ya han superado el umbral de +0,5 °C sobre la media que define el inicio del fenómeno.
Lo que convierte a este episodio de El Niño en especialmente preocupante son las proyecciones sobre su intensidad. Según la NOAA, hay un 63% de probabilidades de que el fenómeno alcance la categoría de "muy fuerte" entre noviembre y enero, lo que lo situaría entre los episodios más intensos registrados desde que existen observaciones modernas en 1950, comparables a los históricos de 1982-83, 1997-98 y 2015-16. La agencia meteorológica japonesa coincide en que el fenómeno ya existe y es casi seguro que persista hasta el otoño. El profesor Adam Scaife, del Met Office del Reino Unido, ha advertido que "es probable que a finales de este año y hasta 2027 registremos temperaturas muy elevadas a escala mundial" y que "en 2027, el exceso de calor que se sumará al calentamiento global existente podría conducir a otro año con un aumento de temperatura superior a 1,5 °C en comparación con los niveles finales del siglo XIX", es decir, superando por segundo año consecutivo el límite simbólico del Acuerdo de París.
"Es probable que a finales de este año y hasta 2027 registremos temperaturas muy elevadas a escala mundial. En 2027, es probable que se observe un exceso de calor que se sumará al calentamiento global existente, lo que podría conducir a otro año con un aumento de temperatura superior a 1,5 °C en comparación con los niveles finales del siglo XIX."
Prof. Adam Scaife — Met Office (Agencia Meteorológica del Reino Unido) · citado por BBC Mundo · "Los científicos dicen que el fenómeno de El Niño ya comenzó" · 11 de junio de 2026.Los impactos: arrecifes, pesca, temporada de ciclones y seguridad alimentaria
El calentamiento de los océanos tiene consecuencias que van mucho más allá de los termómetros. La primera y más documentada es la destrucción de los arrecifes de coral. La NOAA anunció en 2024 que el 83,9% de los arrecifes coralinos del mundo habían sido afectados por episodios de blanqueamiento masivo —el cuarto evento global de este tipo desde que comenzaron los registros, activo desde enero de 2023—. El blanqueamiento se produce cuando las temperaturas del agua superan en exceso los valores habituales: el coral expulsa las algas simbióticas que le dan color y sustento, quedando blanco. Si el estrés térmico persiste, el coral muere. Estudios como el de Smith et al. (2024) estiman que las pérdidas económicas derivadas de un solo evento extremo de olas de calor marinas pueden superar los 800 millones de dólares en daños directos, y llegar a más de 3.100 millones de dólares anuales en pérdidas indirectas cuando los fenómenos se prolongan durante varios años consecutivos.
El boletín técnico de mayo de 2026 del programa de monitoreo de arrecifes de Puerto Rico señaló que el Atlántico tropical y el Caribe mostraban "señales tempranas de calentamiento y expansión de olas de calor marino" y recomendó fortalecer urgentemente el monitoreo de arrecifes naturales y viveros de coral ante la llegada de El Niño. En cuanto a los ciclones, el calor oceánico acumulado actúa como combustible para los huracanes: aunque El Niño tiende a frenar la formación de ciclones en el Atlántico —la Universidad Estatal de Colorado proyecta para 2026 un total de 13 tormentas, 6 huracanes y 2 huracanes mayores, por debajo del promedio—, el calor extremo del océano significa que los ciclones que sí se formen podrán intensificarse más rápido y alcanzar mayor potencia. La frase de los meteorólogos es gráfica: el océano caliente es la "gasolina" de los huracanes.
A esas consecuencias directas hay que añadir los impactos en la pesca, en el suministro de agua dulce de regiones dependientes de los glaciares y en la intensificación de los eventos de sequía e inundación asociados a El Niño. La OMM ha señalado que para la temporada de junio a agosto de 2026 "los pronósticos proyectan un predominio casi universal de temperaturas superiores a lo normal en casi todo el mundo", lo que agrava el riesgo de sequías en algunas regiones y el de inundaciones en otras. Para Centroamérica, por ejemplo, El Niño implica reducción de precipitaciones y mayor riesgo de sequía —con consecuencias directas para la seguridad alimentaria de poblaciones ya vulnerables.
- Doce años consecutivos (2014-2026) de temperaturas oceánicas por encima de los valores normales para cada fecha del año.
- 2024 fue el año con las temperaturas oceánicas más altas del primer semestre en la historia de los registros instrumentales.
- 2026 supera a 2024 en el pico de junio, consolidándose como el mes de junio más cálido oceánico de la historia.
- La media de los últimos 12 meses (mayo 2025 – abril 2026) fue 1,42 °C por encima del promedio pre-industrial 1850-1900, según el Copernicus C3S.
- El calentamiento oceánico no para entre temporadas: los meses de enero a junio de 2026 presentaron todos el segundo o primer rango histórico más cálido para sus respectivos meses, sin excepción.
- El Mediterráneo se calienta el doble de rápido que el promedio oceánico global, convirtiéndose en uno de los puntos calientes del calentamiento marino.
- Si El Niño alcanza la categoría "muy fuerte" hacia el invierno boreal 2026-2027, los modelos apuntan a que 2027 podría superar a 2024 como el año más cálido de la historia, con temperaturas globales por encima de 1,5 °C sobre el nivel pre-industrial.
La causa estructural: no es solo El Niño
Un análisis riguroso del récord oceánico de junio de 2026 exige separar dos variables que se están sumando pero que tienen causas distintas. La primera es el calentamiento global de origen antropogénico: la acumulación de CO₂ y otros gases de efecto invernadero en la atmósfera a consecuencia de la actividad humana —principalmente la quema de combustibles fósiles— provoca un calentamiento sostenido y acumulativo de los océanos. Los océanos absorben aproximadamente el 90% del calor adicional atrapado por esos gases, actuando como un enorme sumidero térmico que modera el calentamiento atmosférico pero lo concentra en sus masas de agua. La segunda variable es El Niño: un fenómeno natural de variabilidad climática interna —oscilaciones en la temperatura del Pacífico ecuatorial— que puede añadir entre 0,1 y 0,3 °C adicionales a las temperaturas globales en sus episodios más intensos. El récord de junio de 2026 es la suma de ambas: sobre la base de un océano ya calentado sistemáticamente por décadas de emisiones de GEI, El Niño actúa como acelerador que lleva las temperaturas a terreno histórico.
La científica Mélanie Juza lo explicó con precisión: "el récord sin precedente alcanzado este año puede estar relacionado con el efecto coadyuvante de los propios efectos del calentamiento global y un evento de El Niño especialmente intenso". La importancia de esa distinción es política y estratégica: El Niño pasará —como ha pasado siempre— y las temperaturas oceánicas bajarán ligeramente tras su ciclo. Pero la base sobre la que el próximo La Niña y el próximo El Niño operarán será aún más cálida que la de 2026, porque el calentamiento antropogénico no retrocede. Cada nuevo ciclo de El Niño bate un récord más alto que el anterior. La pregunta ya no es si los océanos seguirán calentándose: los datos de doce años consecutivos son categóricos. La pregunta es qué velocidad y qué intensidad tendrá ese calentamiento en función de las decisiones de política energética y climática que se tomen en los próximos años.