El vacío de poder en Sarajevo: Europa y EE. UU. llevan un mes sin acordar el sucesor del alto representante en Bosnia, y el conflicto de fondo no es el candidato sino el futuro del Acuerdo de Dayton
La disputa entre Washington y los capitales europeos por el sucesor de Christian Schmidt al frente de la Oficina del Alto Representante (OHR) en Bosnia y Herzegovina está llegando a su plazo límite sin resolución visible. El Consejo para la Implementación de la Paz (PIC) fracasó el 4 de junio en Sarajevo en nombrar un nuevo titular tras dos jornadas de reuniones. El choque de fondo opone dos visiones incompatibles: EE.UU. quiere un representante que transfiera gradualmente competencias a las instituciones locales bosnias y que responda a los intereses de Washington en la región —incluido un contrato de gasoducto de 1.500 millones de dólares firmado con una empresa vinculada al entorno de Trump—; Europa quiere preservar la plena autoridad ejecutiva de la OHR como garantía contra el separatismo serbobosniaco de Milorad Dodik y como palanca para la adhesión de Bosnia a la UE. Schmidt confirmó que debió afrontar "enormes e inesperadas presiones" de EE.UU. antes de dimitir el 10 de mayo.
Treinta y un años después de que los Acuerdos de Dayton pusieran fin a la guerra de Bosnia y crearan la figura del alto representante internacional como árbitro con poderes ejecutivos sobre las instituciones del Estado, la disputa por la sucesión de Christian Schmidt está convirtiendo ese cargo en un campo de batalla transatlántico. No es la primera vez que el OHR genera tensiones. Pero es la primera vez desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca que Washington convierte abiertamente el proceso de nombramiento en un instrumento de presión geopolítica, y la primera vez que EE.UU. amenaza con reconsiderar su propia presencia en el PIC —el mecanismo de supervisión del acuerdo de paz— si no consigue al candidato que quiere. El plazo de "finales de junio" que Schmidt fijó para la transición expira hoy. No hay acuerdo.
La cronología: de la dimisión al bloqueo
- Mar. 2026El parlamento de la Federación de Bosnia aprueba una ley que designa a AAFS Infrastructure and Energy —empresa registrada en Wyoming en nov. 2025, vinculada al abogado trumpista Jesse Binnall y a Joseph Flynn, hermano del asesor de Trump Michael Flynn— como contratista obligatorio del gasoducto "Southern Interconnection", sin licitación pública. El contrato asciende a ~1.500 millones de dólares. La UE advierte que el proyecto puede comprometer la candidatura de Bosnia.
- Abr. 2026Schmidt expresa públicamente sus reservas sobre el gasoducto. The Guardian publica que la UE envió una carta de preocupación a Sarajevo. Trump Jr. visita Bosnia; Dodik indica que no obstaculizará el proyecto de AAFS. Las relaciones entre Schmidt y la embajada estadounidense se deterioran rápidamente.
- 10 mayo 2026Schmidt presenta su dimisión ante el PIC por "motivos personales". La OHR confirma que pedirá que se inicie el proceso de nombramiento de su sucesor. Schmidt continúa ejerciendo sus funciones para evitar vacío de poder.
- 22 mayo 2026Schmidt rompe su silencio en una entrevista al Augsburger Allgemeine: reconoce "enormes e inesperadas presiones" de EE.UU. como factor central de su dimisión. No revela los detalles de la presión pero menciona las relaciones estrechas entre el entorno de Trump y las autoridades de la República Srpska (Dodik).
- 3–4 jun. 2026El Comité de Dirección del PIC se reúne en Sarajevo. Dos candidatos principales: Zanardi Landi (Italia, apoyado por EE.UU., Italia, Japón y Turquía) y Troccaz (Francia, apoyado por Francia, Alemania, UK y Comisión Europea). Sin consenso. La reunión se cierra sin acuerdo. EE.UU. lanza una advertencia pública: amenaza con "reconsiderar su papel" en la presencia internacional en Bosnia.
- 15 jun. 2026La comisaria europea de Ampliación, Marta Kos, urge a los Veintisiete a unirse en torno a un candidato en el Consejo de Asuntos Exteriores de Luxemburgo: "Espero que la UE se unifique en torno a un candidato que trabaje en el mejor interés de Bosnia y de su vía europea".
- 24–30 jun. 2026Sin segunda reunión formal del PIC confirmada. El bloqueo persiste. Schmidt sigue en funciones. Euronews y Yahoo Noticias reportan que "no hay consenso a la vista" en torno a los dos candidatos principales. El plazo de Schmidt expira hoy, 30 de junio.
Los dos candidatos y la fractura transatlántica
| Candidato | Antonio Zanardi Landi | René Troccaz |
|---|---|---|
| Nacionalidad | Italiano; diplomático de carrera; ex embajador ante Rusia, Serbia y Montenegro; ex asesor del Presidente Giorgio Napolitano | Francés; ex enviado especial de Francia para los Balcanes Occidentales desde 2023 |
| Apoyos | EE.UU. (Marco Rubio lo calificó ante el Congreso de "buen candidato para dar estabilidad al cargo"), Italia, Japón, Turquía | Francia, Alemania, Reino Unido, Comisión Europea (Marta Kos) |
| Obstáculos | UK escéptico; Alemania y Francia exigen supervisión estrecha; Italia insiste en presentarlo como "candidato paneuropeo", no americano. La Republika Srpska prefiere candidatos con perfil menos ejecutivista. | EE.UU. rechazó explícitamente el "fracaso europeo de consenso" en torno a un candidato europeo, culpando a Francia y Alemania de bloquear el proceso. Sin apoyo de Washington, el candidato pierde legitimidad ante parte del PIC. |
| Visión del OHR | Según fuentes del PIC, EE.UU. promueve una reducción gradual de los poderes ejecutivos del OHR y la transferencia de responsabilidades a instituciones locales bosnias | Los europeos quieren preservar los "Poderes de Bonn" (ejecutivos) del OHR como garantía contra el separatismo de Dodik y como condición de la adhesión a la UE |
| Candidatos alternativos | Borut Pahor (ex presidente de Eslovenia); Emanuele Giaufret (ex jefe de la Delegación UE en Serbia); Johann Sattler (jefe de la Delegación UE en Montenegro, favorecido por Dodik). Rusia boicotea el proceso desde 2021 y no participa activamente en la selección. | |
El trasfondo real: el gasoducto de Trump y los intereses en juego
La fractura sobre el candidato es real, pero no es la causa raíz del conflicto. La causa raíz es que la administración Trump ha convertido Bosnia en un teatro de su agenda de política exterior en los Balcanes, con dos objetivos entrelazados. El primero es económico: asegurar los intereses de empresas vinculadas al entorno del presidente en el lucrativo mercado de infraestructuras de la región. En ese marco se inscribe el contrato adjudicado directamente, sin licitación pública, a AAFS Infrastructure and Energy —registrada en Wyoming en noviembre de 2025 y dirigida por Jesse Binnall, el abogado que intentó sin éxito revertir las elecciones de 2020 en favor de Trump, y por Joseph Flynn, hermano del general Michael Flynn, asesor de la Casa Blanca— para construir el gasoducto "Southern Interconnection" que conectaría Bosnia con la terminal de gas natural licuado de la isla croata de Krk. El contrato supone una inversión estimada de 1.200 millones de euros —unos 1.500 millones de dólares— e incluye la construcción de tres centrales eléctricas, sin financiación pública bosnia sino a través de capital privado. La UE alertó de que el proyecto, al prescindir de licitación pública, podía comprometer la candidatura de adhesión de Bosnia.
El segundo objetivo de Washington es político: sustituir el marco de supervisión de los Acuerdos de Dayton —diseñado en los años noventa para preservar un Estado multiétnico frágil contra el separatismo— por uno más permisivo con las aspiraciones de autonomía del líder serbobosniaco Milorad Dodik. Trump y su entorno llevan años apoyando implícitamente a Dodik: en octubre de 2025 el Departamento del Tesoro de EE.UU. retiró las sanciones que tenía impuestas sobre el político de la República Srpska, y en abril de 2026 Donald Trump Jr. visitó Sarajevo, tras lo cual Dodik anunció que no obstaculizaría el contrato de AAFS. Schmidt, que en 2025 había condenado a Dodik a seis meses de inhabilitación y a la pérdida del cargo por desobedecer las directivas de la OHR, se convirtió así en un obstáculo incómodo tanto para los intereses energéticos de los aliados de Trump como para la política de tolerancia hacia el separatismo de Banja Luka. Su dimisión, calificada por él mismo como provocada por presiones "enormes e inesperadas" de Washington, fue la primera consecuencia.
"La indecisión europea y el abandono por parte del PIC de su propio deber hacia Bosnia y Herzegovina están obligando a Estados Unidos a reconsiderar su papel en la presencia internacional actual en Bosnia."
Embajada de EE.UU. en Sarajevo / Departamento de Estado — comunicado oficial tras el fracaso del PIC, 4 de junio de 2026.El OHR y los "Poderes de Bonn": lo que está en juego institucionalmente
Para comprender por qué la disputa por el candidato tiene consecuencias tan profundas, es necesario entender qué es y qué hace la Oficina del Alto Representante. Creada por el Anexo 10 del Acuerdo de Dayton (1995) como supervisora civil del proceso de paz, la OHR adquirió en 1997 —en la Conferencia de Bonn— los denominados "Poderes de Bonn": la facultad de imponer legislación por decreto y de destituir funcionarios y cargos públicos que obstaculicen la implementación del acuerdo de paz. Esos poderes han sido ejercidos más de 900 veces en la historia de la oficina: desde la aprobación unilateral de leyes sobre propiedad o la constitución de la Federación, hasta la destitución de docenas de funcionarios —incluyendo presidentes de entidades— que se negaron a cumplir con Dayton. Son, en la práctica, los únicos mecanismos que han impedido en múltiples ocasiones que la República Srpska consuma su proyecto de secesión.
La posición de EE.UU. —que un nuevo alto representante transfiera gradualmente esos poderes a las instituciones locales— es incompatible con la posición europea, que los considera la última línea de defensa contra el desmantelamiento del Estado bosniaco por parte de Dodik. Para la UE, además, el OHR es inseparable del proceso de adhesión: sin una garantía institucional de que el Estado multiétnico de Bosnia puede funcionar, cualquier negociación de adhesión carece de base. En ese sentido, la comisaria Marta Kos fue muy precisa el 15 de junio: el nuevo alto representante debe trabajar "en el mejor interés de Bosnia y de su vía europea". Esa frase es exactamente lo que Washington no quiere escuchar, porque implica que el OHR debe conservar sus poderes ejecutivos para acompañar el proceso de adhesión.
"Espero que la Unión Europea se unifique en torno a un candidato para el cargo de alto representante, que trabajará en el mejor interés de Bosnia y Herzegovina, pero también en el mejor interés de la vía europea de este país."
Marta Kos, comisaria europea de Ampliación — declaraciones ante los medios en el Consejo de Asuntos Exteriores, Luxemburgo, 15 de junio de 2026.El papel de Dodik y la amenaza de secesión
Ningún análisis del bloqueo en el PIC puede ignorar la figura de Milorad Dodik, presidente de la República Srpska y el actor que más se beneficia del vacío de poder en el OHR. Dodik lleva años construyendo la narrativa de que el OHR es un vestigio colonial que viola la soberanía bosnia, y ha encontrado en la administración Trump un aliado inesperadamente cómodo para esa narrativa. Condenado por el tribunal estatal de Bosnia a seis meses de prisión e inhabilitado como cargo público durante seis años por desobedecer las directivas de Schmidt, Dodik apeló la sentencia, que está en suspenso. Si las apelaciones fracasan, la aplicación de la condena podría desencadenar una crisis institucional sin precedentes en la República Srpska, cuyas autoridades ya han amenazado con una declaración unilateral de independencia. Es exactamente ese escenario el que los europeos quieren que el nuevo alto representante esté en condiciones de gestionar.
La ironía del bloqueo actual es que el vacío de poder en el OHR —la incapacidad del PIC para nombrar un sucesor— es en sí mismo un regalo para Dodik. Un alto representante en funciones pero sin el respaldo político pleno de todos los miembros del PIC no puede ejercer los Poderes de Bonn con la misma legitimidad que uno recién nombrado con consenso. Y Schmidt, aunque sigue en funciones, está política y diplomáticamente neutralizado: su condición de dimitido "por presiones" de EE.UU. hace que cualquier decisión ejecutiva que tome en este período sea potencialmente cuestionada por Washington como un exceso.
- La fractura candidatos: Zanardi Landi vs. Troccaz representa la fractura entre una visión "estadounidense" del OHR —más permisiva, menos ejecutivista— y una "europea" —que preserva los Poderes de Bonn como garantía anti-secesión. Ninguno tiene consenso. El plazo de Schmidt expira hoy.
- El gasoducto de Trump: La adjudicación directa del contrato de 1.500 millones de dólares a AAFS —empresa vinculada a Binnall y Flynn— sin licitación creó un conflicto de intereses estructural: EE.UU. quiere un alto representante que no obstaculice proyectos de sus aliados empresariales en Bosnia. La UE lo ve como una amenaza a la adhesión del país y al estado de derecho.
- Dodik como variable independiente: El líder de la República Srpska juega en ambas tablas: favorece candidatos del tipo Johann Sattler (percibido como más blando) y usa el bloqueo del OHR para avanzar en su agenda secesionista. Trump ha retirado sus sanciones y su hijo visitó Sarajevo antes de que AAFS firmara el acuerdo.
- La amenaza de EE.UU. de abandonar el PIC: La advertencia del Departamento de Estado de que Washington "reconsiderará su papel" en la presencia internacional en Bosnia no es retórica vacía. Si EE.UU. se retira del PIC o reduce su compromiso financiero —ya Rusia boicotea el proceso desde 2021— la OHR pierde una de sus dos fuentes de legitimidad y financiación principales.
- El reloj de las elecciones de octubre 2026: Bosnia celebrará elecciones generales en octubre de 2026. Un OHR sin titular confirmado o con un titular políticamente debilitado durante el período electoral sería la peor combinación posible para preservar la integridad institucional del Estado. El consenso europeo —que el nuevo alto representante esté en su cargo antes de las elecciones— tiene por eso un carácter de urgencia real, no solo burocrática.
Las opciones: acuerdo, prórroga o crisis
Con el plazo de "finales de junio" técnicamente vencido hoy, el proceso entra en una zona de incertidumbre que tiene tres salidas posibles. La primera —el acuerdo— requiere que alguna de las dos partes ceda: o EE.UU. acepta a Troccaz con condiciones sobre la visión del mandato, o Europa acepta a Zanardi Landi con garantías sobre los Poderes de Bonn. La segunda salida es la prórroga de facto: Schmidt sigue en funciones indefinidamente mientras continúan las negociaciones, aplazando el problema pero acumulando tensión política. La tercera —la más peligrosa— es un nombramiento unilateral europeo que EE.UU. no reconozca, o una retirada parcial de Washington del PIC, lo que dejaría al OHR en una situación de legitimidad comprometida en el momento más delicado del ciclo político bosniaco.
La clave del desenlace está en si la UE logra unificarse internamente. La comisaria Kos admitió el 15 de junio que aún no hay unanimidad entre los Veintisiete, con Italia —que es la que propone el candidato americano— en posición incómoda dentro del bloque europeo. Una UE fragmentada no puede presionar eficazmente a Washington. Y una UE que cede a la presión estadounidense sobre el perfil del candidato corre el riesgo de obtener un alto representante que sirva más a los intereses del gasoducto de AAFS y de la agenda de Dodik que a los del proceso de adhesión de Bosnia. El debate sobre el sucesor de Schmidt ha dejado de ser una cuestión de currículums diplomáticos. Es, en el fondo, un debate sobre si Occidente tiene todavía una política coherente en los Balcanes.