Ankara calma antes de la tormenta: Turquía asegura que la OTAN no está en crisis y que EE. UU. no abandonará la alianza, a una semana de su cumbre más decisiva en décadas
El ministro de Defensa turco, Yasar Guler, afirmó este martes a Reuters que la OTAN atraviesa un "proceso de ajuste al cambiante entorno de seguridad", no una crisis, y que Washington no tiene intención de salir de la alianza, aunque sí de trasladar a los europeos la responsabilidad principal de su propia defensa. Las declaraciones son parte de la preparación diplomática de Turquía para la cumbre de Ankara del 7 y 8 de julio, que reunirá a 32 líderes aliados junto a representantes del Golfo Pérsico y Asia-Pacífico, y que deberá resolver tensiones estructurales sobre el gasto del 5% del PIB, el rebalanceo de fuerzas estadounidenses en Europa, el apoyo a Ucrania y, no menor, la exigencia de Ankara de ser incluida en todos los planes de defensa europeos.
A ocho días de la 36.ª Cumbre de la OTAN en Ankara —la primera vez en la historia de la alianza que Turquía ejerce como país anfitrión en una reunión de jefes de Estado— el gobierno turco ha salido al paso de los rumores, las especulaciones y los análisis que durante meses han pintado a la OTAN como una alianza en desintegración. El mensaje de Ankara es doble y calculado: la alianza está sana, es esencial y es irreemplazable; y EE.UU. no la abandonará. Pero ese mensaje de estabilidad viene empaquetado en un argumento que sirve simultáneamente a los intereses de Turquía: si EE.UU. se retira parcialmente y Europa asume más responsabilidad en su defensa, Ankara debe estar en el centro de esos planes. No en la periferia.
Lo que dijo Guler: el texto exacto y su lectura política
El ministro de Defensa turco, Yasar Guler, respondió este martes 30 de junio a preguntas escritas de Reuters —el formato elegido sugiere un mensaje pensado y literalmente calibrado, no una conferencia de prensa improvisada— con dos declaraciones de singular densidad política. La primera: "La OTAN sigue siendo una plataforma sin parangón y fundamental para la seguridad y la defensa euroatlánticas. No consideramos el período que estamos atravesando como una crisis, sino como un proceso de ajuste al cambiante entorno de seguridad." La segunda: EE.UU. no tiene intención de retirarse de la OTAN, pero desea que los aliados europeos y Canadá asuman mayor responsabilidad en la seguridad de Europa —lo que, añadió Guler, debe incluir a Ankara en sus planes e iniciativas de defensa.
La distinción semántica entre "crisis" y "ajuste" no es trivial. Una crisis implica un diagnóstico de disfunción estructural que puede requerir rediseño institucional. Un "ajuste" implica que el marco funciona pero requiere calibración. Turquía elige el segundo término de forma deliberada porque cualquier narrativa de crisis profunda de la OTAN socavaría la credibilidad del país anfitrión, cuya capitalización política de la cumbre depende de presentar una imagen de coherencia y liderazgo. Pero la elección también es honesta: el proceso de transferencia de responsabilidades de Washington a los europeos —incluyendo a Ankara— es exactamente lo que Turquía lleva años pidiendo. Guler no está descartando la tensión. Está reencuadrándola como una oportunidad.
"No consideramos el período que estamos atravesando como una crisis, sino como un proceso de adaptación al cambiante entorno de seguridad."
Yasar Guler, ministro de Defensa de Turquía — respuestas escritas a Reuters, 30 de junio de 2026, desde Ankara.El contexto: lo que hay detrás de la "no crisis"
Para comprender el peso específico de las declaraciones de Guler es necesario desgranar el proceso que las motiva. A lo largo de 2025 y 2026, la administración Trump ha ejecutado un rebalanceo progresivo y deliberado de su presencia en la OTAN que combina retórica de presión y cambios estructurales reales. En el plano retórico, Washington ha exigido repetidamente el compromiso del 5% del PIB —obtenido en la cumbre de La Haya de junio de 2025— y ha amenazado con reducir su compromiso si los aliados no cumplen. En el plano real, en febrero de 2026 cedió dos altos mandos regionales de la OTAN a socios europeos: el mando de Nápoles pasó a Italia, y el mando de Norfolk al Reino Unido. Al mismo tiempo, el subsecretario de Defensa Elbridge Colby garantizó a los aliados que cualquier revisión de la postura estadounidense implicaría solo una "retirada limitada", manteniendo el grueso de las tropas en Alemania, Italia y el flanco oriental, y preservando el control de los mandos aéreo, terrestre y marítimo de la alianza.
El embajador de EE.UU. ante la OTAN, Matthew Whitaker, anunció a mediados de 2025 que las discusiones formales sobre la reducción de tropas comenzarían a finales de ese año, comprometiéndose a que se realizarían "dentro de la estructura de la OTAN" y a que "no habrá lagunas de seguridad". A mediados de junio de 2026, los ministros de Defensa aliados se reunieron en Bruselas para preparar la cumbre de Ankara, y el resultado fue una fórmula de consenso: los europeos asumen el rebalanceo, pero piden tiempo y transición gradual para evitar vacíos de capacidades. El Parlamento Europeo describió la cumbre de Ankara como "un momento clave para demostrar la unidad aliada ante la evolución de las dinámicas geopolíticas en Oriente Medio, la guerra en Ucrania y las demandas de que Europa asuma un papel más fuerte en su seguridad".
Los cuatro ejes de la cumbre de Ankara
| Eje | Situación actual | Lo que se espera de Ankara |
|---|---|---|
| 1. Gasto de defensa | Varios aliados europeos incumplen el objetivo del 5% del PIB acordado en La Haya (jun. 2025). Trump celebró el acuerdo pero sigue presionando por el calendario de cumplimiento. | Presentación de hojas de ruta nacionales creíbles. EE.UU. espera compromisos verificables. El Forum de la cumbre debatirá cómo el dinero se convierte en capacidades reales. |
| 2. Rebalanceo de EE.UU. | EE.UU. cedió mandos en Nápoles y Norfolk; discusiones de reducción de tropas iniciadas. Europeos piden transición gradual para evitar "lagunas de seguridad". | Guler espera que la cumbre valide el proceso sin producir el pánico o las fracturas que alimentan la narrativa de "crisis". Objetivo: gestionar la transición sin colapso simbólico. |
| 3. Ucrania | La guerra continúa. Turquía ha mediado activamente entre Moscú y Kyiv (modelo Estambul) y Erdogan ha trabaja para reactivar negociaciones a nivel de líderes. Tensión entre los aliados sobre el ritmo y condiciones del apoyo militar. | Revisión del paquete de apoyo a Ucrania y señal de continuidad. Turquía usa su posición mediadora como palanca para reclamar centralidad en cualquier arreglo de seguridad europeo. |
| 4. Turquía en la defensa europea | Erdogan reclama desde enero que Ankara sea incluida en todos los planes e iniciativas de defensa europeas, señalando que Europa no puede construir su autonomía estratégica dejando fuera al segundo ejército de la alianza. | Guler reiteró hoy esta demanda explícitamente: EE.UU. quiere que Europa asuma más; "eso debe incluir a Ankara". El riesgo para la UE es que aceptar esa lógica implique debatir el rol de un país no miembro de la Unión en la defensa del continente. |
El rol de Turquía: entre el pilar y el pivote
Las declaraciones de Guler este martes reflejan la doble identidad estratégica que Turquía ha cultivado con notable eficacia en 2025 y 2026: la de aliado indispensable de la OTAN —segundo ejército, bases críticas como Incirlik, control del Estrecho del Bósforo— y la de potencia pivote con canales abiertos tanto con Moscú como con Teherán. En marzo de 2026, cuando la guerra entre EE.UU. e Israel contra Irán amenazó con extenderse a toda la región, Turquía fue el único miembro de la OTAN que declaró abiertamente que la alianza no estaba "obligada" a intervenir en la apertura del Estrecho de Ormuz —una señal inequívoca de autonomía táctica frente a Washington. Chatham House señaló en junio de 2026 que "la guerra de Irán está redefiniendo el papel regional de Turquía y su rol se ampliará". Brookings lo formuló de otra manera: Turquía está intentando construir "una isla de estabilidad" en su entorno inmediato, desde el Cáucaso Sur y el Mar Negro hasta Iraq, Siria y el Mediterráneo Oriental.
La cumbre de Ankara es, para Erdogan, el escenario perfecto de esta doble narrativa. Como anfitrión, Turquía proyecta la imagen de potencia madura y confiable, capaz de gestionar la tensión interna de la alianza. Como negociador, Guler transmite hoy el mensaje que más le conviene a Ankara: la OTAN está bien y EE.UU. se queda, pero el futuro de la defensa europea pasa por incluir a Turquía en cada mesa de decisión. El mensaje va dirigido tanto a Washington —que necesita que los aliados asuman más— como a Bruselas y Berlín, donde la arquitectura de la autonomía estratégica europea avanza sin Turquía. En las vísperas de la cumbre, Ankara prohibió todas las manifestaciones públicas en la capital del 28 de junio al 10 de julio, detuvo preventivamente a más de 200 personas y desplegó un dispositivo de seguridad sin precedentes, reflejando la voluntad del gobierno turco de que nada empañe el escaparate diplomático del 7 y 8 de julio.
"Permanecemos en la OTAN, pero la organización requiere cambios importantes."
Marco Rubio, secretario de Estado de EE.UU. — Audiencia ante el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, 3 de junio de 2026. Rubio confirmó simultáneamente la asistencia de Trump a la cumbre de Ankara.EE.UU. en la OTAN: ¿permanencia real o permanencia declarada?
La afirmación de Guler de que EE.UU. no abandona la OTAN cuenta con el respaldo explícito del propio secretario de Estado Marco Rubio, quien el 3 de junio confirmó tanto la permanencia de Washington en la alianza como la asistencia personal de Trump a la cumbre de Ankara. Sin embargo, la distinción entre permanecer formalmente y reducir el compromiso operativo es la que define el debate real dentro de la alianza. La cesión de los mandos de Nápoles y Norfolk, las discusiones abiertas sobre reducción de tropas, la presión para que Europa asuma el control de la defensa de su propio flanco oriental y la negativa implícita de EE.UU. a comprometerse automáticamente en escenarios como Ormuz configuran un perfil de compromiso decreciente en intensidad aunque formalmente intacto en membresía.
El Conference Board identificó en su análisis previo a la cumbre de Ankara cuatro "telones de fondo decisivos": el gasto en defensa, la retirada planificada de fuerzas de EE.UU. de la estructura de planificación de la OTAN y de Europa, el apoyo a Ucrania y las relaciones con el Sur Global. Esta formulación —"retirada de la estructura de planificación"— es más precisa que el binario "retira sí / retira no": EE.UU. no abandona la OTAN, pero sí está reduciendo su implicación en los mecanismos de planificación operativa conjunta, cediendo esa función a los europeos. Es precisamente ese proceso el que Guler describe como "ajuste" y que los analistas europeos más críticos describen como una lenta pero irreversible "europeanización" de la alianza que avanzará con EE.UU. o sin él.
- El incumplimiento del 5%: Varios aliados europeos —incluyendo España, Bélgica, Italia y otros— aún no tienen hojas de ruta creíbles hacia el 5% del PIB para 2035. Trump exigirá compromisos concretos. Ankara, que ya supera el 2%, puede usar esto para reforzar su imagen de aliado que sí cumple.
- Turquía fuera de la arquitectura de defensa de la UE: El proyecto de defensa europea autónoma —impulsado por la UE como respuesta al rebalanceo de EE.UU.— excluye a Turquía al no ser miembro de la Unión. Erdogan exige ser incluido en todos los planes. La UE no puede aceptarlo fácilmente sin reabrir un debate constitucional sobre los límites de la defensa comunitaria.
- La mediación turca en Ucrania: activo o ambigüedad: Turquía mantiene relaciones con Moscú y con Kyiv simultáneamente, lo que le da un valor mediador real pero genera desconfianza entre los aliados del flanco oriental —Polonia, los bálticos— que ven los canales abiertos con el Kremlin como una señal de doble juego.
- Ormuz y el artículo 5: La negativa de Turquía a considerar la apertura del Estrecho de Ormuz como un escenario de obligación colectiva de la OTAN abrió un precedente interpretativo delicado sobre los límites geográficos de la defensa colectiva y sobre quién decide cuándo se activa el artículo 5. Ese debate no está cerrado.
- La represión interna como ruido de fondo: La prohibición de manifestaciones, los 200 detenidos preventivos y el estado de emergencia de facto en Ankara entre el 28 de junio y el 10 de julio generarán críticas de organizaciones de derechos humanos que afearán el escaparate de la cumbre, aunque es improbable que alteren su agenda sustantiva.