La noche del 25 de mayo fue la más intensa de los últimos semanas en el sur del Líbano. El ejército israelí lanzó más de 100 ataques aéreos sobre posiciones vinculadas a Hezbolá, emitió órdenes de desalojo sobre 40 aldeas —incluyendo la ciudad de Nabatie, con aproximadamente 100.000 habitantes, a la que exigió el vaciamiento total— y confirmó la expansión de sus operaciones terrestres más allá de la llamada "línea amarilla": la demarcación que había funcionado como límite informal del avance israelí desde el inicio de la campaña terrestre en marzo. El primer ministro Benjamín Netanyahu lo anunció sin eufemismos: Israel está tomando el control de "nuevas zonas estratégicas" en el sur del Líbano y reforzará su defensa frente a los drones de Hezbolá. Un ataque aéreo israelí sobre una localidad del este del Líbano mató en ese mismo período a 12 personas, según informaron los medios estatales libaneses. Los combates del 25 y 26 de mayo dejaron en total 31 muertos en el sur libanés, según la información recogida por Euronews. La Agencia Nacional de Noticias del Líbano informó que el miércoles 20 de mayo —días antes de esta nueva escalada— una serie de bombardeos israelíes ya había matado al menos a 8 personas. Desde que Israel lanzó su renovada ofensiva a principios de marzo, los datos oficiales libaneses contabilizan al menos 2.704 muertos y 8.311 heridos en el país del cedro.
La respuesta de Hezbolá: 13 ataques contra tropas israelíes
Hezbolá no mantiene una actitud pasiva. El 7 de mayo, el grupo libanés difundió a través de su canal oficial de Telegram un comunicado detallando trece operaciones militares selectivas ejecutadas contra tropas israelíes que avanzaban en territorio libanés. Las operaciones incluyeron ataques de precisión contra concentraciones de soldados israelíes y vehículos militares en diversas zonas del frente sur: Al-Taybe, Shama, Al-Bayada, el triángulo Alman-Al-Qusayr y Khallet al-Raj, en las inmediaciones de Deir Seryan. El grupo calificó estas acciones como parte de su "campaña de resistencia" para proteger el sur del país. El problema estratégico para Hezbolá es que opera en condiciones radicalmente debilitadas respecto de octubre de 2023: la campaña israelí destruyó gran parte de su arsenal de cohetes de medio alcance, eliminó a varios de sus comandantes de campo y fragmentó su cadena de mando. Sus ataques tienen ahora un carácter reactivo y de baja intensidad, lejos de la capacidad de disuasión que exhibía antes de la guerra.
Gaza: Israel publica mapas y reivindica dos tercios del territorio
En Gaza, el frente es simultáneo con el libanés pero con una dinámica diferente. El 30 de abril, el Ejército israelí publicó nuevos mapas de la Franja que muestran que controla una cantidad de territorio significativamente mayor a la acordada en el alto el fuego mediado por Estados Unidos que entró en vigor en octubre de 2025. Según Reuters, la zona de control israelí se adentra en el territorio de Gaza un 11% más de lo que lo hacía la llamada "línea amarilla" previa. En términos de superficie, Israel reivindica el control de dos tercios de la Franja de Gaza. El dato se produce en un contexto en el que la negociación indirecta sobre un nuevo acuerdo de tregua y liberación de rehenes sigue bloqueada. Hamas mantiene retenidos a los últimos secuestrados del ataque del 7 de octubre de 2023, cuya liberación Israel condiciona a un cese definitivo del fuego. Israel, por su parte, vincula cualquier acuerdo duradero al desmantelamiento de la estructura militar de Hamas. La cifra de muertos palestinos en Gaza supera los 52.000 desde el inicio de la campaña bélica en octubre de 2023, según datos de las autoridades sanitarias gazatíes.
El memorándum Washington-Teherán: qué se negocia y qué bloquea el acuerdo
| Punto del borrador | Posición EE.UU. | Posición Irán | Estado de la negociación |
|---|---|---|---|
| Alto el fuego formal | Memorándum de 60 días adicionales para negociar detalles | Acepta, pero exige garantías de que EEUU cumpla sus obligaciones | Acuerdo parcial; "nivel de comprensión" alcanzado según cancillería iraní |
| Estrecho de Ormuz | Reapertura gradual a tráfico marítimo durante el período de 60 días | Exige que levantamiento de sanciones sea simultáneo a la apertura | Pendiente; Trump dijo que "el bloqueo permanece hasta un acuerdo final" |
| Sanciones económicas | Discutirlas durante los 60 días; no levantamiento inmediato | Exige levantamiento explícito en el texto del memorándum | Sin acuerdo; Irán dice que "el texto no menciona las sanciones" |
| Programa nuclear iraní | Compromiso de no armamento nuclear; suspensión del enriquecimiento de uranio | No discutirlo en esta fase; "los temas nucleares no están siendo abordados ahora" | Postergado; fuentes apuntan a transferencia de material a Rusia como propuesta en circulación |
| Proxis de Irán (Hezbolá, Hamas) | EEUU exige que Irán no siga armando a Hezbolá | Canciller iraní dijo que "seguirán apoyando a Hezbolá"; no negociable | Punto de ruptura; Israel lo considera condición innegociable |
| Fondos iraníes bloqueados | Posible desbloqueo durante el período de negociación | Exige desbloqueo simultáneo al memorándum | Sin resolución |
La posición de Israel: el acuerdo EEUU-Irán que Tel Aviv rechaza
Para Israel, la negociación entre Washington y Teherán es al mismo tiempo una oportunidad y una amenaza. Una oportunidad porque la crisis económica iraní —agudizada por más de 38 días de bombardeos sobre infraestructuras energéticas e industriales durante la Operación Furia Épica— ha debilitado significativamente la capacidad de Irán de financiar a sus proxis. Una amenaza porque un acuerdo que no incluya la neutralización de Hezbolá en el Líbano sería interpretado por Tel Aviv como una legitimación de la presencia armada del grupo en su frontera norte. Netanyahu lo dejó explícito a sus asesores y a Washington: "Israel no acepta un acuerdo que deje a Hezbolá en la frontera". La consecuencia práctica es que Israel está acelerando su ofensiva terrestre en el Líbano —creando hechos consumados en el terreno— precisamente mientras las negociaciones están en su punto más delicado. La lógica es la del clásico dilema israelí: máxima presión militar en el campo de batalla como herramienta de negociación diplomática. Los analistas que siguen el proceso, citados por CNN y RTVE, coinciden en que lo más probable es que Israel adopte una "posición autónoma" frente a cualquier acuerdo que Washington firme con Teherán y que no incluya una solución al frente libanés. En ese escenario, la guerra en el Líbano podría continuar —o incluso escalar— independientemente de lo que negocien Trump y los ayatolás.