La diplomacia entre Washington y Teherán nunca estuvo tan cerca de producir un papel firmado como en la semana del 25 al 29 de mayo de 2026. Y nunca quedó tan en evidencia cuánto separa "cerca" de "finalizado". El sábado 24 de mayo, el presidente Donald Trump publicó en sus redes sociales que un acuerdo con Irán estaba "en gran parte negociado" y que había hablado por teléfono con líderes de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Pakistán y Turquía sobre un "memorando de entendimiento relativo a la PAZ". Teherán confirmó ese mismo día, a través del portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmail Baghaei, que las dos partes estaban en la "fase final" de redacción del documento y que "podrían llegar a una solución mutuamente aceptable". Horas después, el martes 27 de mayo, el secretario de Estado Marco Rubio enfrió las expectativas desde Nueva Delhi: el acuerdo, dijo, iba a "demandar varios días más de negociaciones", porque hay "muchas idas y vueltas sobre el lenguaje específico del documento inicial". Ese mismo día, la DW informó que la Casa Blanca había confirmado la existencia de un preacuerdo pendiente de la aprobación final de Trump. Y mientras los negociadores discutían redacción en Doha, el precio del barril de Brent subió un 2% en los mercados asiáticos como reacción a los ataques navales estadounidenses del 24 de mayo en el sur de Irán contra embarcaciones que intentaban colocar minas en el estrecho. La tensión militar y la negociación diplomática marchan en paralelo, y se retroalimentan.
Lo que el memorando incluiría (y lo que no)
The New York Times publicó el domingo 24 de mayo la información más completa disponible sobre el contenido del borrador, basada en tres altos funcionarios iraníes que hablaron bajo anonimato. Según esas fuentes, Irán ya aceptó un memorando que incluye cuatro elementos: el fin de los combates en todos los frentes —incluyendo el Líbano, donde Israel combate a Hezbolá—; la reapertura del estrecho de Ormuz sin ningún tipo de peaje ni condicionante; el levantamiento del bloqueo naval que Estados Unidos impuso sobre los puertos iraníes; y la liberación de USD 25.000 millones en activos iraníes congelados en el extranjero —aunque, según las fuentes estadounidenses, Irán solo accedería a la mayor parte de esos fondos una vez que se firmara un acuerdo nuclear definitivo, como incentivo para continuar negociando—. Lo que el memorando no incluye es igualmente revelador: el texto "no dice nada sobre el destino del programa nuclear iraní". Solo establecería que, en un plazo de 30 a 60 días, se negociaría un plan para tratar el uranio altamente enriquecido del país. Es decir: el memorando sería un cese el fuego con algunos beneficios económicos para Irán, más un cronograma para comenzar a hablar —por primera vez con cierta formalidad— del problema que nadie pudo resolver: qué hace Irán con su uranio enriquecido al 60%.
La cronología de una negociación que nunca termina de cerrarse
| Fecha | Hecho | Estado de la negociación |
|---|---|---|
| 8 abr. 2026 | Alto el fuego de dos semanas mediado por Pakistán; Ormuz permanece bajo tensión | Pausa táctica; ningún progreso nuclear |
| 12 abr. 2026 | Ronda de Islamabad: Vance propone moratoria de 20 años; Irán ofrece 5; Teherán declara el enriquecimiento "no negociable" | Ruptura; alto el fuego expira el 21/04 |
| 11 may. 2026 | Trump califica la respuesta iraní de "TOTALMENTE INACEPTABLE"; exige 12 años de suspensión + desmantelamiento | Punto de máxima tensión retórica |
| 12 may. 2026 | Portavoz del Parlamento iraní (Rezaei) amenaza con elevar el enriquecimiento al 90% (nivel de armamento) si hay nuevos ataques | Escalada de la presión nuclear como herramienta de negociación |
| 24 may. 2026 | Trump anuncia que el acuerdo está "en gran parte negociado"; consultas con Arabia Saudita, EAU, Pakistán y Turquía. EEUU ataca embarcaciones en el sur de Irán que colocaban minas en Ormuz. Brent sube 2% | Preacuerdo en preparación; tensión militar simultánea |
| 25-26 may. 2026 | Irán eleva la tensión: advierte que "romperá cualquier bloqueo naval" en Ormuz; negociaciones en Doha | Línea roja de soberanía sobre Ormuz reafirmada por Teherán |
| 27-28 may. 2026 | Rubio: "varios días más de negociación, muchas idas y vueltas sobre el lenguaje"; DW: preacuerdo pendiente de Trump; Vance: "grandes progresos" | Negociación activa en Doha; sin firma; Trump aún "no está satisfecho" |
Las líneas rojas que definen el impasse
El nudo de la negociación sigue siendo el mismo desde el primer día: el enriquecimiento de uranio. Irán enriquece actualmente al 60%, muy por encima del límite del 3,67% que establecía el acuerdo de 2015 (JCPOA), pero por debajo del 90% necesario para desarrollar un arma nuclear. Teherán ha declarado en múltiples oportunidades —ante mediadores pakistaníes, en los foros de Islamabad y Doha, y a través de sus portavoces parlamentarios— que el derecho a enriquecer uranio es "no negociable" porque está reconocido en el Tratado de No Proliferación para usos civiles. Washington, bajo la administración Trump, tiene una posición diametralmente opuesta: la propuesta formal de la Casa Blanca, presentada por el vicepresidente JD Vance en Islamabad en abril, exige 12 años de suspensión completa del enriquecimiento y el desmantelamiento de las principales instalaciones nucleares iraníes. La propuesta intermedia que circuló entre los negociadores en las últimas semanas —y que ninguna de las partes confirmó formalmente— es la transferencia del uranio enriquecido al 60% a Rusia, que actuaría como custodio durante el período de negociación. El problema político es que esa fórmula equivale a reconocer que Irán tiene ese material y que podría recuperarlo: eso genera resistencias tanto en el Congreso estadounidense como en el establishment de seguridad israelí. El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, lo resumió con la claridad que suele reservar para las declaraciones que el Gobierno de Irán considera definitivas: "El desmantelamiento de las instalaciones de enriquecimiento es no negociable".
El estrecho de Ormuz: la palanca económica que presiona a todos
El estrecho de Ormuz es el corredor marítimo más estratégico del planeta: por sus aguas transita el 20% del petróleo mundial y entre el 25 y el 30% del gas natural licuado global. Desde el inicio del conflicto en febrero de 2026, Irán limitó parcialmente el tránsito comercial por el estrecho como herramienta de presión, y Estados Unidos respondió con un bloqueo naval sobre los puertos iraníes. Las consecuencias económicas fueron inmediatas: el precio del Brent subió más de un 30% en las primeras semanas del conflicto y se ha mantenido volátil desde entonces —con oscilaciones del 2% cada vez que las negociaciones se interrumpen o los incidentes militares escalan—. La reapertura de Ormuz es el único punto en el que existe consenso real de las dos partes, precisamente porque ambas tienen interés en él: Irán necesita los ingresos petroleros y EEUU necesita estabilizar el precio del crudo antes de que el impacto inflacionario se traslade plenamente al consumidor norteamericano. Ese interés compartido es el mecanismo que mantiene viva la negociación a pesar de todas las divergencias. La incógnita es si ese interés común será suficiente para superar las diferencias sobre el programa nuclear, o si el acuerdo que eventualmente se firme dejará los temas más difíciles para una tercera ronda de negociaciones que nadie puede garantizar que llegue a buen puerto.