Ocurrió mientras la ciudad dormía. Pasada la medianoche del 28 al 29 de mayo de 2026, el sistema de radar de las Fuerzas Armadas de Rumanía detectó el ingreso de un vehículo aéreo no tripulado en el espacio aéreo nacional. El aparato fue rastreado hasta el sur de Galati, una ciudad de unos 200.000 habitantes en el sureste de Rumanía, situada a pocos kilómetros de la frontera fluvial del Danubio con Ucrania y muy cerca del límite con Moldavia. El dron —identificado como un Geran-2, la designación rusa para el Shahed-136 de diseño iraní que Moscú emplea masivamente en sus ataques contra Ucrania— se estrelló contra el décimo piso de un edificio de viviendas, donde provocó un incendio inmediato. La detonación despertó a los residentes del edificio y de los inmuebles colindantes. Las escenas de evacuación nocturna, con vecinos saliendo en ropa de dormir mientras las llamas comenzaban a extenderse, se difundieron por las redes sociales rumanas pocas horas después del impacto. Los servicios de emergencia controlaron el incendio antes del amanecer. El balance final: dos heridos leves —con lesiones derivadas de la explosión y la inhalación de humo— y 70 personas evacuadas preventivamente mientras los técnicos inspeccionaban la estabilidad estructural del edificio. Sin víctimas mortales. El Ministerio de Defensa de Rumanía difundió un comunicado oficial a primera hora del viernes donde confirmó la penetración del espacio aéreo nacional y acusó formalmente a Rusia por el incidente: "Uno de estos drones penetró en el espacio aéreo rumano y fue rastreado por radar hasta la parte sur de la ciudad de Galati, donde se estrelló contra el techo de un edificio de viviendas, lo que provocó un incendio al impactar". Bucarest convocó al embajador ruso a la cancillería en las horas posteriores al ataque.

Por qué este incidente es diferente a todos los anteriores

Rumanía ha registrado, desde el inicio de la invasión rusa a Ucrania en febrero de 2022, un total de 25 violaciones de su espacio aéreo por drones rusos, el hallazgo de fragmentos de munición en su territorio en 47 ocasiones y la activación de misiones de patrulla aérea de la OTAN en 53 oportunidades. Solo en los cuatro primeros meses de 2026 ya se habían producido 7 violaciones de espacio aéreo —aproximadamente el 28% de todas las registradas desde 2022—, lo que indica una aceleración significativa de los incidentes en el flanco suroriental de la Alianza. Sin embargo, todos esos episodios anteriores tenían algo en común: el dron había cruzado el espacio aéreo rumano sin impactar en ninguna estructura habitada. Fragmentos caían en campos o zonas despobladas. Los aparatos sobrevolaban territorio rumano y luego desaparecían del radar o eran abatidos antes de causar daños. El del 29 de mayo de 2026 es cualitativamente distinto: es la primera vez en la historia del conflicto que un dron ruso impacta directamente contra un edificio residencial en territorio de la OTAN, con vecinos en el interior. El antecedente más cercano era el del 25 de abril de 2026, cuando fragmentos de un Geran-2 dañaron propiedades en Galati y obligaron a evacuar a más de 500 personas —pero en ese caso no hubo impacto directo sobre un edificio habitado. La distinción no es menor desde el punto de vista del derecho internacional y del Artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte: un impacto directo sobre infraestructura civil en territorio de un aliado es jurídicamente más cercano a un ataque que el hallazgo de fragmentos en un campo.

"En la noche del 28 al 29 de mayo, la Federación de Rusia reanudó sus ataques con drones contra objetivos civiles e infraestructuras en Ucrania, cerca de la frontera fluvial con Rumanía. Uno de estos drones penetró en el espacio aéreo rumano." — Ministerio de Defensa de Rumanía, comunicado oficial, 29 de mayo de 2026.

La respuesta de la OTAN y la UE: condena sin activar el Artículo 5

La OTAN condenó formalmente el incidente en las horas posteriores al ataque, reafirmando su "compromiso inquebrantable con la defensa colectiva" ante cualquier violación del espacio aéreo aliado. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, fue más directa: calificó el patrón de ataques rusos —que ya incluye incursiones en Rumanía, los países bálticos y Polonia— como parte de una "guerra de terror" de Putin contra la Unión Europea. Sin embargo, ni la OTAN ni ningún gobierno europeo activó el Artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte, que obliga a la respuesta colectiva ante un ataque armado contra cualquier aliado. La doctrina que se ha ido consolidando a lo largo de cuatro años de incidentes es que los impactos de drones que no producen víctimas mortales en número significativo no alcanzan el umbral necesario para activar el artículo de defensa colectiva —aunque en cada nuevo incidente ese umbral se aproxima un poco más—. Lo que sí avanzó esta semana es la discusión sobre el proyecto del "muro de drones" que la OTAN y la UE llevan debatiendo desde 2025: un sistema integrado de detección, interceptación y respuesta a lo largo de toda la frontera oriental de la Alianza, que combinaría capacidades de inteligencia electrónica, radares de baja altura y sistemas de armas cinéticas y no cinéticas desplegados de forma continua.

El mapa de los incidentes: Rumanía en el epicentro del flanco sur

Período Violaciones espacio aéreo Fragmentos hallados Misiones patrulla OTAN Ataques rusos cerca frontera
2022-202418363566
2025 (anual)9 (récord anual)162128
Ene-Abr 20267 (28% del total histórico)111825
29 may. 20261 (impacto directo edificio)ActivadasOleada nocturna masiva
TOTAL acumulado25+47+53+91+