La frase fue elegida con precisión diplomática. El lunes 25 de mayo, el canciller ucraniano Andrii Sybiha escuchó el nuevo comunicado del Ministerio de Exteriores ruso —que anunciaba "ataques sistemáticos" contra Kiev e instaba a todos los diplomáticos extranjeros a abandonar la capital— y eligió una respuesta que mezcla desdén con firmeza: "chantaje desvergonzado". Es la caracterización que Kyiv dio oficialmente a la escalada retórica y operativa que Moscú viene ejecutando con intensidad creciente desde principios de mayo. En 72 horas, entre el 23 y el 25 de mayo, el patrón fue el siguiente: el viernes 23, Rusia utilizó por primera vez sobre Ucrania el misil balístico hipersónico Oreshnik —el mismo que Putin amenazó usar en Europa occidental en noviembre de 2024—, en lo que CNN describió como "uno de los mayores bombardeos en la región de Kyiv desde que comenzó la guerra". El domingo 24, una oleada de 690 sistemas de ataque aéreo —drones Shahed y misiles— golpeó la capital, causando cuatro muertos, más de 90 heridos y daños masivos en toda la ciudad. El lunes 25, el Kremlin anunció que los bombardeos "sistemáticos" continuarán y que incluirán los "centros de toma de decisiones" —eufemismo consolidado para referirse a los edificios gubernamentales y de inteligencia de Kyiv—, e instó por segunda vez en menos de un mes a que todos los ciudadanos y diplomáticos extranjeros abandonen la capital.

La llamada Lavrov-Rubio: cuando el canciller ruso llama para amenazar

El elemento más revelador de la escalada fue una comunicación directa entre los dos cancilleres más poderosos del planeta. El lunes 25 de mayo, el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, llamó personalmente al secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, para transmitirle un mensaje que el propio Rubio reveló públicamente horas después: Lavrov le dijo que Kiev se convertiría en "un lugar muy peligroso". La comunicación fue confirmada por el Departamento de Estado. Es una señal de varias cosas a la vez: que Moscú siente la necesidad de advertir directamente a Washington antes de una escalada mayor (lo que implica que existe algún límite rojo que el Kremlin no quiere cruzar sin aviso previo); que la llamada tiene también un componente de presión sobre las negociaciones en curso (donde Rubio es el interlocutor clave para EEUU); y que Rusia está usando las amenazas sobre Kiev como palanca en la mesa de negociaciones, no solo como estrategia militar. La DW, Euronews, Cadena SER e Infobae coincidieron en interpretar la llamada como un intento de Moscú de desestabilizar la voluntad diplomática occidental justo cuando las conversaciones de paz estaban en su punto más avanzado desde el inicio del conflicto.

"Es chantaje desvergonzado. El nivel general de las amenazas a la seguridad que Rusia representa para Kiev y para otras ciudades ucranianas sigue siendo el mismo que en años y meses anteriores." — Andrii Sybiha, canciller de Ucrania, 25 de mayo de 2026.

El Oreshnik: el arma que Putin guardaba para el momento de mayor presión

El 23 de mayo de 2026, Rusia empleó por primera vez en combate sobre territorio ucraniano el misil balístico de alcance medio Oreshnik. Se trata de un vector de largo alcance capaz de transportar ojivas convencionales o nucleares, con velocidades hipersónicas de entre Mach 10 y Mach 12 al impacto que lo hacen prácticamente imposible de interceptar con los sistemas antiaéreos de que dispone Ucrania —y la mayoría de los países de la OTAN— actualmente. Putin lo mencionó públicamente como arma disuasoria ya en noviembre de 2024, cuando amenazó con usarlo contra objetivos en Europa occidental si los aliados de la OTAN permitían a Ucrania utilizar sus misiles para atacar territorio ruso. El uso del Oreshnik en Kiev en mayo de 2026 fue interpretado por analistas militares como un doble mensaje: hacia Kyiv, un recordatorio de que Rusia tiene munición que no puede ser derribada; hacia Occidente, una demostración de que la amenaza de noviembre de 2024 no era bluff. La Fuerza Aérea de Ucrania confirmó en Telegram el lanzamiento del misil y alertó a la población de la región de Kyiv sobre un "lanzamiento de un misil balístico de medio alcance". No hubo sistemas disponibles para interceptarlo.

La cronología de las amenazas de Rusia contra Kiev (mayo 2026)

Fecha Acción / Amenaza rusa Respuesta ucraniana / internacional
4 mayo Rusia declara tregua unilateral para el 8-9 de mayo y amenaza con "ataque masivo con misiles contra el centro de Kiev" si Ucrania la viola Zelenski denuncia 1.820 violaciones del alto el fuego hasta el 6 de mayo; acusa a Rusia de "desprecio evidente hacia la paz"
5-6 mayo Cancillería rusa insta a diplomáticos a evacuar Kiev; María Zajárova: "garanticen su evacuación oportuna" La mayoría de embajadas occidentales permanecen en Kiev; EEUU advierte a sus ciudadanos
23 mayo Rusia usa el misil hipersónico Oreshnik contra Kyiv por primera vez Fuerza Aérea de Ucrania alerta en Telegram; sin posibilidad de interceptación
24 mayo Ataque masivo: 690 sistemas de ataque aéreo (drones Shahed y misiles); 4 muertos, +90 heridos Daños masivos en edificios residenciales e infraestructura; defensa antiaérea interceptó gran parte del ataque
25 mayo Kremlin anuncia ataques "sistemáticos" contra instalaciones militares e industriales; segunda evacuación de diplomáticos; Lavrov llama a Rubio Sybiha: "chantaje desvergonzado"; embajada UE dice que no se va; Rubio revela la llamada públicamente
27 mayo Rusia reitera amenazas sobre "centros de decisión" en Kiev Ucrania refuerza la seguridad de las representaciones diplomáticas que permanezcan en la capital

Las embajadas que se quedan: la respuesta diplomática como acto político

Pese a las advertencias de Moscú —transmitidas por dos vías: la cancillería rusa al cuerpo diplomático y Lavrov directamente a Rubio—, la respuesta de la mayoría de las representaciones occidentales fue la misma que en episodios anteriores: no se van. La embajadora de la UE en Ucrania declaró explícitamente que la misión permanecerá en Kiev y que la institución está dispuesta a "reforzar de manera adicional su seguridad" si se lo solicitan. El gobierno ucraniano agradeció la decisión y señaló que la continuidad de las embajadas en la capital es un acto político de enorme valor simbólico: retirarse equivaldría a validar la amenaza rusa y señalar al mundo que Kiev ya no puede garantizar la seguridad de su capital. La opción diplomática que el Kremlin busca con sus advertencias no es solo material —forzar la evacuación de personas— sino psicológica: que la imagen de embajadas vaciadas recorra el mundo y genere la percepción de que Ucrania está a punto de colapsar. El hecho de que la UE, el Reino Unido, Francia, Alemania y la mayoría de los aliados hayan optado por quedarse es, en ese contexto, una respuesta política tanto como una decisión de seguridad.

El frente de batalla y los 1.820 incumplimientos: la tregua que nunca fue

El telón de fondo de todas las amenazas sobre Kiev es un frente de combate que no descansa. El 6 de mayo, cuando Rusia seguía anunciando una tregua formal para el 8 y 9 de mayo, el propio Zelenski ya había contabilizado 1.820 violaciones del alto el fuego desde las 10 de la mañana del día anterior. En Zaporiyia, un ataque ruso con bombas aéreas y drones mató a 12 personas el 5 de mayo. En Kramatorsk, tres bombas aéreas causaron 5 muertos. En Dnipro, 4 muertos. El 9 de mayo, la fecha de la tregua formal declarada por Putin, Rusia llevó a cabo ataques con drones que Ucrania respondió con nuevas incursiones en territorio ruso, incluyendo un ataque que destruyó instalaciones de una refinería de petróleo en la región de Leningrado. La tregua de los días de la victoria sobre el nazismo fue, en la práctica, otro capítulo de la guerra. Y la serie de amenazas sistemáticas de mayo contra Kiev —con el Oreshnik, los 690 vectores del 24, la llamada Lavrov-Rubio y el anuncio de ataques "sistemáticos"— sugiere que Moscú no está buscando la paz sino un mejor posicionamiento para cuando la negociación entre Rubio y Lavrov desemboque en un eventual acuerdo que todavía no existe.