Tema central
La reunión en Pekín, con Taiwán, comercio, chips e inteligencia artificial en el centro, marca el intento de rebajar la tensión sin resolver la rivalidad estructural entre Estados Unidos y China
La cumbre que Donald Trump y Xi Jinping mantuvieron en Pekín volvió a colocar la relación entre Estados Unidos y China en el centro del tablero mundial. La reunión fue presentada por ambos gobiernos como un intento de estabilización y de “gestión responsable” de las diferencias, pero el temario real demostró que la rivalidad estructural entre las dos principales potencias del sistema internacional sigue plenamente vigente. Taiwán, el comercio global, los chips avanzados y la inteligencia artificial no aparecieron como asuntos aislados, sino como partes de una misma disputa por poder, seguridad y liderazgo tecnológico.